La respuesta rápida: La jerarquía tipográfica en Canva se establece mediante una clara diferenciación en cuanto al tamaño, el grosor y el espaciado entre los títulos, los subtítulos y el cuerpo del texto. La innovación radica en la automatización práctica que guía la mirada del lector, asegurando que la información más importante se lea primero, lo que evita la confusión visual y aumenta la retención de tu mensaje.
1. La voz visual de tu texto
En el día a día, el error que más resta autoridad a un profesional es usar el mismo tamaño de fuente para toda la información. La clave está en entender que la fuente es la “voz” de tu marca: las fuentes sans-serif y modernas transmiten agilidad, mientras que las fuentes con serifas transmiten tradición. Nuestro equipo está aquí para mostrarte que, al definir qué es un título y qué es el cuerpo del texto, le facilitas la vida a tu cliente, quien puede “escanearlo” y entender tu oferta en pocos segundos.
2. El secreto de la respiración y el contraste
Los textos muy apretados o pegados a los bordes generan una sensación de incomodidad que hace que el lector abandone la publicación. La clave está en usar bien el espacio entre líneas y letras. En Canva, aumenta un poco el interlineado para que el texto “respire”. Además, asegúrate de que el color de la letra sea fácil de leer sobre el fondo. Si el fondo es oscuro, usa letras claras. La clave práctica es garantizar que tu contenido sea accesible y legible incluso en pantallas pequeñas de celular, bajo la luz del sol.
Evita utilizar más de dos familias tipográficas diferentes en un mismo proyecto. Una buena práctica es utilizar variaciones de una misma fuente (como una versión en negrita para los títulos y una versión Light para el texto). Esto crea una unidad visual sofisticada y profesional, evitando que tu diseño parezca amateur por un exceso de estilos contradictorios.
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Identidad visual de alta calidad para marcas de alto valor.




