Utilizando los colores de la marca de la empresa, el amarillo y el azul, incorporamos el concepto tradicional de refinamiento del “Oro sobre azul”. Desarrollamos piezas perfectas e irreemplazables y trabajamos la marca con discreción, ya que el éxito de la empresa es notorio. El objetivo era transmitir al cliente el mensaje de que formaba parte de esta historia de éxito, y todas las frases centrales ponían al cliente en primer plano. El aspecto que más se destacó en la experiencia de este proyecto fue la logística y la producción de las 1000 medallas. Aunque todas las piezas tenían la misma importancia, fue un gran aprendizaje producir y ocuparnos de los trámites legales para la exportación de las piezas, así como de la logística y el embalaje de cada medalla para que llegaran en perfectas condiciones. Nada podía salir mal.